En 1950, el físico americano de origen italiano Enrico Fermi, mientras trabajaba en laboratorio de Los Álamos, planteó, en una conversación informal con sus colaboradores, la que posteriormente fue llamada “paradoja de Fermi”.

Su razonamiento fue el siguiente:

Si, como parece, la vida es casi inevitable en el Universo y dada la gran cantidad de estrellas que podrían tener planetas que albergaran vida, incluso inteligente, ¿cómo es que todavía no hemos podido detectar ninguna civilización extraterrestre?

Desde entonces se han planteado numerosas explicaciones a esta paradoja.

1) Somos únicos.
Dado el número de estrellas de la galaxia y el número de galaxias del universo, esto parece extremadamente improbable.
Podríamos ser los primeros en la galaxia. La vida necesita de elementos químicos producidos en la explosión de supernovas y puede ser que hasta ahora no se haya dado el tiempo suficiente para su formación. El sol es una estrella de segunda o tercera generación que tiene unos 4.650 millones de años, poco menos de un tercio de la edad del universo.

2) No somos únicos pero hay pocas civilizaciones y están muy separadas.
Las inmensas distancias y el límite de la velocidad de la luz impiden la exploración.  Estamos separadas no sólo en el espacio sino también el tiempo. Otro día hablaremos de la Ecuación de Drake.
Las civilizaciones podrían durar poco. Se autodestruirían.
El mismo Fermi, inmerso de lleno en la carrera armamentística de la guerra fría,  propuso que las armas atómicas podrían ser una de las causas de tales catástrofes.
Las circunstancias que nos han originado pueden ser muy poco probables.
La tecnología tampoco es inevitable. Podría haber muchas civilizaciones inteligentes que no hayan desarrollado la tecnología por serles innecesarias. En un mundo oceánico con seres inteligentes parecidos a los delfines difícilmente de desarrollaría una civilización tecnológica.

3) Somos primitivos y no tienen interés por nosotros.
Nuestra civilización sólo tiene varios miles de años. Imaginaos una civilización con varios millones de años de desarrollo. No seríamos capaces de detectar sus comunicaciones al ser muchísimo más avanzadas. Podrían haber descubierto sistemas de comunicación más rápidos que las ondas electromagnéticas. Pensad un momento:  ¿Podría una hormiga fabricar un receptor de radio?. Seríamos para ellos como una colonia de gusanos junto a una chimenea volcánica en el fondo del océano.
Quizás no seamos más que el resultado de una contaminación involuntaria de alguna civilización que visitó la Tierra hace 2.000 millones de años.

4) Somos primitivos y no interfieren, sólo nos observan.  
La Tierra es un zoológico o reserva  biológica protegida.
Civilizaciones mucho más avanzadas podrían mantenerse al margen hasta que no llegáramos a una determinada fase de desarrollo.
Quizás seamos un experimento biológico.

5) Por razones de seguridad, todas las civilizaciones escuchan y ninguna habla.
Es posible que los planetas habitables sean escasos y codiciados.
Una civilización que se hace notar puede ser fácil presa de otra mucho más avanzada.

Se han sugerido más posibilidades y me gustaría que aportarais otras posibles explicaciones en vuestros comentarios.

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