Serendipia es un descubrimiento que se realiza gracias a una combinación de azar y sagacidad.

La palabra inglesa “serendipity”, de la cual proviene, se encuentra hoy en los diccionarios de inglés y su noción se ajusta muy bien a numerosos casos de descubrimientos científicos o no, que se producen  “por casualidad”, que se encuentran sin buscarlos, pero que no se habrían llegado a realizar de no ser por una visión sagaz y atenta a lo inesperado.

Es una pena, pero esta palabra no aparezca en el diccionario de la RAE.

La palabra fue utilizada por primera vez por Horace Walpole, en 1754.

Proviene de un cuento árabe muy antiguo en el que unos príncipes de Serendip (antiguo nombre de Ceylan, la actual Sri Lanka) realizaban continuos descubrimientos en sus viajes. Descubrimientos por accidente y sagacidad de cosas que en principio no buscaban.

En todas las ramas del conocimiento humano se han dado este tipo de descubrimientos.

Se dan ejemplos de serendipia en la literatura, la historia, la arqueología, etc., pero me voy a ceñir a las llamadas ciencias “duras”.

Principio de Arquímedes

Cuenta la leyenda que Arquímedes tenía el encargo de su rey de encontrar un sistema para comprobar la pureza del oro.
Mientras cavilaba sobre volúmenes y densidades le dio por meterse en una bañera completamente llena de agua. Observó que su cuerpo iba pesando menos a medida que se sumergía y hacía rebosar el agua del baño. Tan grande fue su entusiasmo al darse cuenta de que el volumen de agua desplazado era el mismo que el de su cuerpo sumergido que salió corriendo desnudo de los baños gritando “Eureka” (Lo encontré).

(más…)

Anuncios