Saturno es el segundo planeta en tamaño del Sistema Solar, por esta razón ha conservado la atmósfera primigenia desde su nacimiento. Tiene muchas semejanzas con la atmósfera de Júpiter, empezando por su composición, ya que la atmósfera de Saturno es un 93% de hidrógeno, un 5% de helio, un 0,2% de metano, un 0,1% de vapor de agua y cantidades inferiores de amoniaco, etano y fosfina.

La presión atmosférica es aproximadamente de 1,4*105 Pa, solo un poco superior a la presión terrestre a nivel del mar.

Otra similitud con el gigante joviano es el sistema de bandas paralelas al ecuador, con vientos opuestos banda a banda, debido a la alta velocidad de rotación que tiene Saturno, ya que un día en Saturno dura 10 h. 26 m. de media, ya que como planeta gaseoso presenta la llamada rotación diferencial, el ecuador gira en 10 h. 13 m. mientras que en los polos su rotación es de 10 h. 39 m.

Sin embargo la circulación atmosférica de Saturno tiene algunas diferencias con la de su vecino gigante, primeramente Saturno presenta menos cantidad de franjas que Júpiter. Tiene 9 bandas por hemisferio, frente a las equivalentes 13 bandas del gigante joviano. Otra diferencia es la magnitud y la distribución de los vientos. El viento de la capa ecuatorial de Saturno es mucho mayor que la de Júpiter, un poco menos de 500 m/s frente a 150 m/s. Sin embargo, si nos alejamos de la banda ecuatorial hacia los polos, los vientos alternados disminuyen drásticamente, unos 100 m/s frente a los 40 de las demás bandas jovianas. Esta mayor magnitud de los vientos de Saturno se podría explicar por la mayor diferencia de rotación diferencial, 26 minutos para Saturno frente a los sólo 5 de Júpiter.

Otra diferencia con Júpiter es la coloración de las bandas. En Júpiter muestran colores rojizos mezclados con más blanquecinos, mientras que en Saturno la diferencia de color es mucho menos evidente. Esto se explica por la menor o nula presencia de azufre en su atmósfera, que da esa tonalidad rojiza. En cambio, el compuesto predominante de las capas altas en Saturno es el metano y el amoniaco, que dan colores más amarillentos y homogéneos.

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En cuanto a su estratificación, la atmosfera de Saturno se compone (de exterior a interior) de nubes de distintos compuestos, neblina de metano, seguida de una capa de amoniaco, seguida por hidrosulfuro de amonio, seguido de vapor de agua para entrar a la atmosfera propiamente dicha de hidrógeno y helio. A parir de ahí hacia el núcleo se supone que habría una capa de hidrógeno en estado metálico seguido de helio metálico y finalmente el núcleo rocoso.

 

 

 

 

 

 

Auroras en Saturno

Existen dos fenómenos atmosféricos que comparten Saturno y Júpiter. Por un lado, la presencia de grandes tormentas, que en este caso son mayores incluso que las que aparecen en Júpiter, tanto en tamaño como en velocidades del viento. Estas tormentas fueron captadas por las voyager y la Cassini, pudiendo ocupar hasta la cuarta parte del planeta. El otro meteoro es la descarga de rayos. Estos rayos y las auroras polares se producen por la interacción de la ionosfera con la magnetosfera de Saturno, que aunque es la tercera parte de la de Júpiter, es lo suficientemente intensa para provocar estos meteoros. La magnetosfera de Saturno está alimentada por partículas cargadas de los satélites interiores y por el viento solar. Forma un toroide que desde los polos se extiende a nivel del ecuador a unos dos millones de kilómetros.

Nube hexagonal del polo norte de Saturno

El fenómeno más curioso detectado en la atmósfera de Saturno es sin duda la formación nubosa situada sobre el polo norte de Saturno. Es un ciclón de forma de hexágono, detectada por primera vez por la Voyager 1 y confirmada por la sonda Cassini, su origen, según científicos de Oxford, podría deberse a los efectos de la rotación diferencial en altas latitudes (cerca del polo) y las altas velocidades de los vientos sometidos a flujo turbulento.

 

 

El Universo Gaseoso

 

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