Óptica


Imagen del asteroide 216 Kleopatra desde el telescopio Keck antes (izquierda) y después de su filtrado (derecha)

De la multitud de cuerpos pequeños que orbitan alrededor del Sol, el asteroide Kleopatra es uno de los más extraños, atrayendo así  su estudio a numerosos astrónomos. Fue descubierto por el astrónomo austríaco Johann Palisa el 10 de Abril de 1880, pero no atrajo la atención del mundo científico hasta hace 30 años. La primera rareza de este objeto es su variación de brillo, mayor que la esperada por la diferencia de distancia a la Tierra. Da una vuelta al Sol cada 4,6 años a una distancia media de 2,6 U.A. (más de dos veces y media la distancia de la Tierra al Sol). Gracias a  las ocultaciones de estrellas que realiza en su órbita y al estudio realizado desde el telescopio Keck en Hawaii y el telescopio espacial Spitzer, se ha podido determinar la forma tan peculiar que posee. Se asemeja a un hueso, y lo mismo que los huesos de los seres vivos, es poroso. Se ha calculado que su porosidad se encuentra entre el 30% y el 50%.  Por ello se deduce que es del tipo de los asteroides “apilados”, formados por fragmentos pequeños de impactos aglomerados posteriormente.

Otra característica peculiar es que Kleopatra tiene dos lunas que podemos ver en la fotografía. La imagen de la izquierda está realizada con el telescopio Keck, utilizando la técnica de óptica adaptativa, la imagen de la derecha es la resultante después de su filtrado, hecho por el astrofísico Pascal Descamps y su grupo.

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El Sol, nuestra estrella, reina solitaria en las horas diurnas,  castigando demasiado en la canícula del sur de España. Pero a veces, sólo a veces, les flanquean dos destellos a la misma distancia. Son los denominados parhelios. Los dos destellos luminosos separados 22 grados a ambos lados del Astro Rey son conocidos desde la antigüedad, Aristóteles ya los mencionó en su obra Meteorología en el siglo IV a.C., desde entonces es un fenómeno óptico que ha despertado la curiosidad de numerosas personas.

Los pahelios son causados por la refración de la luz en los cristales de hielo que forman las nubes altas, usualmente cirros. La luz refractada se concentra en una dirección determinada, justamente a 22 grados del Sol. Por simetría aparecen dos zonas más iluminadas simétricas a la posición del Sol. Estos destellos pueden ser blancos o en forma de arco iris.

En el atardecer del día 13 de Septiembre, llegaron los primeros cirros, espoleados por una masa de aire frío que se acercaba por las Islas Afortunadas. Poco antes de la puesta de Sol, los cirros y el Sol se alinearon, provocando el fenómeno

Nikon D90 a f/20 ISO 200

Minutos después no me resistí a retener la puesta de Sol, una maravilla vista desde El Puerto de Santa María

Nikon D90 a f/8 ISO 200

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