Observaciones


El próximo lunes, la Agrupación realizará una observación pública del tránsito de Mercurio en el Instituto de Enseñanza Secundaria Padre Luis Coloma, en Jerez de la Frontera. Podremos ver el evento con un telescopio Solar con filtro hidrógeno alfa, ideal para observar este tipo de fenómenos.

Os esperamos a todos, no os lo perdais. Si no lo veis, tendreis que esperar al 13 de noviembre del 2032… y eso es mucho esperar.

 

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Los próximos días 25,26 y 27 de Octubre de 2019 en El Cuervo (Sevilla) se realizan las IIII Jornadas de Arquitectura, Historia y Patrimonio organizadas por el Ateneo Arbonaida.

Nuestra Agrupación colabora en el evento presentando la charla de nuestro compañero Avelino Sáez titulada “Historia, mitología y arquitectura en la astronomía antigua” a las 19:35. Luego a las 20:30 llevaremos nuestros telescopios al Parque Rocío de la Cámara.

Gracias amigos del Ateneo Arbonaida por invitarnos a participar.

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Buenos cielos amigos.

 

Hoy día 5 de Octubre de 2019 en todo el mundo vamos a observar la Luna.

¿Te apuntas?

Ven con nosotros a la Alameda Vieja en Jerez de la Frontera a partir de las 20 30 y hasta  que el cuerpo aguante o la Luna se esconda

En una oscura noche de un día de verano, como en otras tantas, Selene salió a dar un paseo por el bosque de luciérnagas de hidrógeno y helio. Caminando por el sendero con paso lento, se detuvo al ver a Saturno y Júpiter mirándola.

Artemisa presenció que una oscuridad le estaba cubriendo. Perplejos, petrificados, Júpiter y Saturno veían a la Luna perder su color plata y dorado. Nadie sabía que estaba ocurriendo.

Las Néfeles corriendo hacia Selene intentaban despojarla de esa capa negra, estirándola hacia ellas, pero era imposible.

Esa negrura parecía estar pegada a Artemisa y avanzaba a paso ligero sobre ella. ¿Estaría perdiendo su piel? ¿Se convertiría en Luna Nueva?

No podía ser – decían los terrícolas que la contemplaban desde la Tierra como si desde una grada estuvieran viendo un espectáculo.

Hoy, no era día de Luna Nueva, y sin embargo, la Luna iba ocultándose en una oscuridad andante, dejando ver algunos mares y cráteres que hacían detectar que Selene continuaba estando allí.

La contaminación lumínica es el problema más importante que nos encontramos los amantes de la astronomía prácticamente desde cualquier punto del planeta, por lo menos en los países desarrollados. No sin esfuerzo, tenemos todavía gracias a unos pocos, algunos parajes con un cielo nocturno digno de ser contemplado, las reservas Starlight y áreas cercanas a observatorios astronómicos con solera, antes de que la astronomía puntera se fuera a las áreas más recónditas y altas del planeta, como los picos volcánicos de Hawaii o el desierto de Atacama. Salvo que vivas o trabajes en esos sitios privilegiados no podrás disfrutar en todo su esplendor de uno de los patrimonios de la humanidad, el cielo nocturno.

Como no me cuento entre este grupo escogido de personas, tengo que convivir con la contaminación lumínica. Se convive con esfuerzo, bien desplazándote largas distancias o pertrechándote con equipos que lo mitiguen, llegando a un equilibrio que nunca te convence, pero es lo que hay.

Mi situación de partida y del resto de compañeros de la agrupación no es la mejor. Enclavados en el sur de la península ibérica, en la provincia de Cádiz y concretamente en los alrededores de Jerez de la Frontera, no es de los mejores cielos del planeta. Es una región bastante poblada y mal iluminada.

Nos damos cuenta de ello cada vez que salimos de observación. Los objetos que podemos observar desde nuestro sitio “habitual” no están limitados por la apertura de los telescopios que tenemos o por las condiciones meteorológicas (que sucede a menudo), también influye cuanta luz tenemos en nuestro entorno.

El pasado 22 de junio tuvimos una salida de observación especial con los chicos del grupo Philae del instituto de enseñanza secundaria Caballero Bonald, que como premio a sus esfuerzos en la divulgación científica en diferentes ferias de la ciencia, tuvieron una noche de observación astronómica con sus profesores (Andrés y Javier) y otros compañeros de Magallanes.

En concreto, nuestro compañero Luis María Moguer realizó esta gran fotografía en la que se aprecia nítidamente la contaminación lumínica que soportamos en nuestros alrededores.

Debido a que se aprecian tan claramente los focos de contaminación lumínica, decidí tomar como base esta imagen y hacer un pequeño estudio sobre dicha contaminación. Decidí identificar cada núcleo de población que provoca cada punto de contaminación, señalando la distancia que le separa del punto de origen de la fotografía.

Os comento el procedimiento que realicé para que lo podáis repetir para cualquier fotografía en la que se tenga constancia en el horizonte de los puntos de emisión de contaminación lumínica.

Lo primero es extraer los datos de la fecha y hora de la imagen. Con esos datos y con ayuda de un programa planetario (en mi caso Starry Night) simular el cielo visto en la imagen, colocando los valores de localización, fecha y hora, desplazando el punto de visión por el horizonte para colocarlo en el centro de la imagen y ajustando el zoom para conseguir que los bordes de la imagen coincidieran con los bordes del planetario. Ajusté el planetario para que sólo mostrara estrellas y Vía Láctea. Con esto logré que lo mostrado en el planetario fuera lo más parecido a la imagen, eso sí, con la ayuda inestimable de los puntos cardinales que aparecen en el planetario. Anoté los valores de azimut de los bordes izquierdo y derecho de la imagen.

Con estos valores cambié de aplicación, entrando en Google Earth para conseguir los valores de azimut de las poblaciones que podían causar la contaminación en la imagen. Establecí una marca de posición en el lugar de toma de la imagen y según los valores extremos de azimut, utilizando la herramienta “regla” del Google Earth, partiendo de la marca, unía dicha marca con los diferentes núcleos de población. En la ventana de la aplicación “regla”, aparecía la orientación de la línea resultante (azimut) y la distancia a la población. Realice una tabla con el nombre de cada población, su azimut y su distancia.

En este punto surgió un leve inconveniente ya que los azimuts de Starry Night y de Google Earth tienen orígenes distintos, unos toman el valor cero en el norte mientras el otro lo toma en el sur. Decidí cambiar los de la tabla sacada del Google Earth puesto que el resto del trabajo lo hacía con el planetario.

Ahora quedaba casar los puntos de contaminación con los nombres de las poblaciones de la tabla. Para ello dividí la pantalla del ordenador para colocar en una parte la imagen y la otra el planetario.

Empezaba por la imagen y buscaba una estrella o planeta que estuviera en la vertical de un punto de contaminación. Pasaba al planetario y con los menús de ayuda, conseguía su azimut. Consultaba posteriormente la tabla confeccionada anteriormente para identificar el núcleo de población que correspondía a dicho azimut.

He de decir que no hice este procedimiento para todas las poblaciones. Algunos núcleos de contaminación eran obvios de identificar, bien por su proximidad, importancia, o por la ausencia de otras poblaciones en su dirección.

El último paso es, tras obtener el permiso del autor de la imagen, rotular con un programa de tratamiento de imágenes, los nombres y distancias de los núcleos de población.

El resultado es el siguiente:

                    83 Objetos de Cielo Profundo observados, exactamente 44 Galaxias, 3 Nebulosas Planetarias, 3 Nebulosas de emisión, 24 Cúmulos Globulares, 7 Cúmulos Estelares abiertos y dos planetas fue el bagaje personal mío de la salida con mi Telescopio “Goliat” la pasada noche-madrugada del martes al miércoles día 5 al 6 de Febrero de este año al Parque Natural de los Alcornocales cerca de Alcalá de los Gazules.

                    La hora de partida de mi Observación nocturna fue las 10 de la noche y mi Observación telescópica se prolongó hasta la 7 de la mañana del dia siguiente, hora a partir de la cual empezaba el día a clarear bastante con la salida del sol. En total fueron nueve horas de intensísima Observación telescópica con mi Telescopio apodado “Goliat”, un Telescopio Dobson Lightbridge de 16 pulgadas de apertura o de boca (40 centímetros de apertura) y cerca de dos metros de altura.

Imagen del Telescopio “Goliat”. Un telescopio reflector Dobson de 16 pulgadas de apertura (40 centímetros de apertura o boca) y cerca de dos metros de altura. (más…)

La conjunción de la Luna y Saturno del día 2 de Febrero traía como premio una ocultación,  desde España, en cielos despejados y sin obstáculos hacia el Este, hemos podido observar el final de la ocultación y la majestuosa aparición de Saturno.

Agradecemos a Leonor Ana Hernández (@LeoAstronomada) el dejarnos compartir esta perla de la astronomía sencilla y bella sin necesidad de grandes medios, merecedora de engrosar nuestra sección “Qué Foto la del Aquel Día”,  si pertenecieras a nuestra Agrupación te entregaríamos nuestro mejor galardón “El PI de ORO”.

No dejéis de seguirla en twitter o facebook.

Además del aporte de cuaderno de campo y su dibujo astronómico.

Leonor Ana Hernández

Gracias compañera astronoma Leonor Ana.

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