Los efectos ópticos atmosféricos aparecen cuando tienen que aparecer, quiero decir, necesitan unas determinadas condiciones de las variables meteorológicas y no aparecen caprichosamente. Un observador avezado puede deducir que se están dando dichas condiciones, pero controlar todas es difícil, así que no se puede está seguro de que realmente se produzca el fenómeno.

Así  me encontraba yo el pasado jueves 4 de Agosto, disfrutando de una bonita puesta de Sol en la playa de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María (Cádiz) y a la vez percibiendo que sería una buena puesta de Sol para hacer una fotografía, pero simplemente estética. Se apreciaba una calima en el horizonte (fenómeno habitual este verano), que dejaba observar directamente el Sol sin molestias en sus últimos minutos sobre el horizonte. Cuando la luz del astro rey se atenuó lo suficiente, se empezó a apreciar el pilar de Sol, al principio muy tenue. Le hice una foto inmediatamente, pero la estaba realizando con móvil y no salía el fenómeno tal como yo quisiera.

Decidí arriesgar a esperar que se produjera la puesta de Sol, esperando que no cambiaran las condiciones y así con menos luz ambiental, conseguir que se apreciara mejor el fenómeno. Tuve suerte y esta fue la fotografía que tomé

Pilar de Sol

Datos de la fotografía:

Cámara de móvil BQ, a 1/310 s.,  f/2.0 e ISO 100.

Fecha: 04/08/2016

Hora: 21:35

Ajuste de niveles con Photoshop

El fenómeno del Pilar de Sol es uno de los numerosos efectos ópticos que nos muestra la atmósfera en las salidas y puestas de Sol. Las condiciones necesarias para su visualización son horizonte despejado y la presencia de cristales de hielo en las capas altas atmosféricas. Según la temperatura atmosférica, los cristales pueden adoptar la forma de láminas o prismas, normalmente hexagonales (láminas entre 0 y -4 y también entre -10 y -20 grados, columnas entre -5 a -8 y por debajo de -25 grados). Cuando se forman láminas y su tamaño es superior a 20 micras, se sitúan paralelas, con su cara plana horizontal al suelo, favoreciendo que reflejen la luz del Sol poniéndose o ya por debajo del horizonte.

Si al fenómeno de colocación de los cristales de hielo paralelos se le une estabilidad atmosférica para que dicha alineación no desaparezca y la presencia de un poco de calima (no demasiada) más abajo, que puede ayudar a difundir la luz, podemos presenciar una columna de luz bastante marcada y de muchos grados de extensión.

Así es como, sin esperarlo, se puede presenciar un fenómeno atmosférico bastante inusual.

Manuel Jiménez del Barco Ruiz-Herrera