Bueno, en realidad no se trata de que la estación orbital se dé una vueltecita por la Avenida Álvaro Domecq montada en un coche de caballos, con sus tripulantes saludando con sus manitas desde las ventanillas, como a alguno seguramente le gustaría imaginar. El paseo al que se refiere el título del artículo es, como la Estación, espacial. En el espacio sideral, ultraterrestre, pero –eso sí–, jerezano.

El caso es que mientras ayer anochecía y los habitantes de la ciudad andábamos cada uno en nuestras cosas, la Estación Espacial Internacional pasaba justo 404 km por encima de nuestras cabezas. La cosa en la que andaba el habitante que escribe ahora este artículo era –previsiblemente– tratar de capturar el momento. Y no iba a resultar sencillo, porque minutos antes de la hora esperada, un manto de nubes se había interpuesto entre la ciudad y la Estación –aproximadamente a una centésima parte de la distancia entre ambas–.

Y allí estábamos, las nubes y yo, compitiendo por cubrir el evento, cuando, apenas a cinco minutos de su comienzo –las ocho y diez serían–, se abrió un amplio claro por el sudeste, entre la Luna y Orión, justo en el sector del firmamento por el que la Estación finalizaría su paseo. Rápidamente, activé mi altamente sofisticado equipamiento de captura de imágenes astronómicas: agarré el móvil, lo apoyé sobre una baranda y apreté el botón.

Segundos después, una lucecita anaranjada se deslizaba entre las nubes: allí estaba la Estación Espacial Internacional, surcando gloriosa los jerezanos cielos. Y allí estaba también mi móvil, capturando a la vez la luz solar reflejada los paneles de la nave y la luz de las farolas cercanas reflejada en el campanario de Nuestra Señora de las Nieves.
Taken with NightCap Pro. ISS mode, 56.37 second exposure.

Taken with NightCap Pro. ISS mode, 56.37 second exposure.

El resultado es esta foto. Al final, hay que agradecer a las nubes el aportar un plus de dramatismo a la escena. La Luna, cubierta, aparece como una luz fantasmagórica a la derecha de la imagen; y las estrellas de la constelación de Orión, en la esquina superior derecha, también contribuyen a enriquecer el cuadro.

El making of se resume en tres enlaces: