La Agrupación Magallanes, siguiendo lo que ya es una tradición consolidada, ha organizado su expedición anual a Calar Alto. Esta edición de 2011 se celebra durante el último fin de semana de agosto, coincidiendo con la luna nueva, y en ella participan diez miembros de la Agrupación.

En la primera noche hemos disfrutado de una magnífica sesión de observación, propiciada por un cielo completamente despejado, bajos niveles de humedad y excelentes condiciones de visibilidad. Un grupo de astrónomos aficionados procedentes de la cercana ciudad de Almería coincidió con nosotros en la plataforma de observación, situada a una cota cercana a los dos kilómetros de altitud sobre el nivel del mar.

El instrumental empleado consistió en un reflector dobsoniano Meade Lightbridge de 10 pulgadas, un reflector catadióptrico Meade LX-200 de 8 pulgadas, y unos binoculares astronómicos 25 x 100 dotados de filtros UHC recién adquiridos por la Agrupación al fabricante alemán Teleskop Service.

La observación abarcó tanto objetos del sistema solar (la Luna menguante, los planetas Júpiter y Marte y los asteroides Ceres y Vesta) como objetos de cielo profundo de los catálogos Messier, Caldwell, NGC e IC. Dentro de estos, merece destacar muy particularmente los siguientes:

  • La nebulosa Trífida (M20) vista a través del telescopio LX-200 con filtro nebular O III, que mostraba a la perfección la división de la nebulosa en los tres lóbulos que le dan su nombre.
  • Con el mismo equipo y filtro, la nebulosa del Cisne (M17) que, en palabras literales de nuestro compañero David Chacón, “aparece superbrillante y blanquísima, mucho más espectacular vista al telescopio que la nebulosa de Orión, el Velo, o la Nebulosa Norteamérica”.
  • La galaxia de Sculptor (NGC 253) y el cúmulo globular NGC 288 compartiendo el mismo campo de visión en el reflector LightBridge.
  • La nebulosa del Velo con sus dos arcos (C33 y C34), observada a través de los binoculares astronómicos. Aunque, incluso sin usar filtros, este remanente de supernova destacaba claramente sobre el exuberante campo estelar de la constelación del Cisne, el empleo del filtro UHC mejoraba apreciablemente su visibilidad.
  • La nebulosa de Orión (M42), cautivadora siempre, vista mediante cualquiera de los tres instrumentos empleados. Incluso los prismáticos, a 25 aumentos, permitían apreciar las estrellas del Trapecio.
  • La nebulosa Norteamérica (NGC 7000), cuyo contorno podría seguirse detalladamente con los binoculares, especialmente con los filtros UHC activados. La silueta del golfo de México recortada por las nebulosas oscuras que lo circundan nos sorprendió a todos los observadores.
También se obtuvieron algunas imágenes, realizadas sin seguimiento, de las cuales presentamos una muestra tomada por José María Crisol.
En la noche de hoy viernes disfrutaremos de la segunda sesión.
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