A finales del año 1900, unos pescadores de esponjas de la isla griega de Anticitera descubrieron los restos de un barco hundido con gran cantidad de estatuas y objetos greco-romanos datados posteriormente en el siglo I a.C.

Entre los objetos rescatados había lo que parecía un extraño mecanismo de bronce que junto con el resto de los objetos fue enviado al Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Allí fue tratado como una curiosidad hasta que, en 1951, el físico e historiador inglés Derek de Solla Price lo estudió a fondo y llegó a la conclusión de que era una especie de máquina de predecir eclipses. La revista “Scientific American” publicó en junio de 1959 un artículo de Sella Price sobre el mecanismo. En un principio no fue tomado muy en serio puesto que no se creía que los griegos del siglo I a.C. dominaran la tecnología relojera necesaria para fabricarlo.

Mucho más recientemente, en 2005, el mecanismo fue estudiado mediante tomografía de rayos X de alta resolución y resultó ser mucho más complejo de lo que hasta entonces se creía. Está constituido al menos por cinco cuadrantes, varias agujas móviles y unas 30 ruedas dentadas. Todo el conjunto se movería mediante una manivela. Tiene ruedas dentadas realizadas con una precisión no alcanzada hasta el siglo XVI. Así mismo contiene engranajes diferenciales como los que se utilizan en nuestros coches actuales para permitir que en las curvas las ruedas giren a diferentes velocidades. El engranaje diferencial fue reinventado por el inglés James Starley, en 1877.

En su construcción se usaron los conocimientos astronómicos y matemáticos heredados por los griegos de los antiguos babilonios. El mecanismo tiene en cuenta el ciclo de Saros de 6585 días y también mostraría las posiciones relativas de Mercurio y Venus.

No se conserva completo y parece podría haber tenido más engranajes que permitirían calcular también las posiciones de los otros tres planetas conocidos en aquella época: Marte, Júpiter y Saturno.

Por los caracteres griegos que aparecen en sus cuadrantes, mas de 2.000, se ha datado su construcción entre el año 150 y 100 a.C. y hay expertos que sugieren que fue diseñado por Hiparco de Nicea o por el propio Arquímedes, ya que Cicerón en su libro “De re publica” habla de que los romanos capturaron en el sitio de Siracusa, en el que murió Arquímedes, dos máquinas que mostraban la posición del Sol y la Luna y predecía los eclipses.

La revista Nature publicó en 2010 un artículo sobre el mecanismo con una descripción bastante detallada de su estructura interna y funcionamiento.

Se han construidos modelos virtuales y reales basados en las imágenes tomográficas en 3D. Incluso hay un vídeo en YouTube de un modelo construido con 1.500 piezas de Lego.

El constructor del mecanismo debió ser un ingeniero excepcional dada su complejidad y más teniendo en cuenta el desdén de los antiguos sabios griegos por el trabajo manual, que se consideraba cosa de esclavos.

Los conocimientos astronómicos y matemáticos necesarios para su construcción ya existían, pero el constructor tuvo la habilidad de plasmarlos en un mecanismo de relojería sin paragón en la antigüedad. Fueron necesarios mil años más de civilización para que se construyeran máquinas con ese nivel de complejidad y precisión.

El mecanismo de Anticitera está considerado como la piedra Rosseta de la arqueoastronomía.

Enlaces en la web

Artículo en Nature (en inglés): http://www.nature.com/news/2010/101124/pdf/468496a.pdf

Artículo sobre el tema: http://www.lapizarradeyuri.com/2011/03/05/el-mecanismo-de-anticitera/

Otro artículo: http://www.historicodigital.com/la-sabiduria-de-la-antigueedad-el-mecanismo-de-anticitera.html

Vídeo animación digital:  http://www.youtube.com/watch?v=L1CuR29OajI

Vídeo  del mecanismo lego:  http://www.youtube.com/watch?v=RLPVCJjTNgk

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