La gravedad cero, microgravedad o ingravidez es el estado en el cual la única fuerza que actúa sobre un cuerpo es la gravedad, como en una especie de caída continua. Es precisamente el estado en el que se encuentran todos los cuerpos en el espacio, como, por ejemplo, las naves que orbitan alrededor de la Tierra y sus ocupantes.

En gravedad cero, el peso es nulo. Lo cual no quiere decir que no actúe la gravedad (la gravedad no desaparece nunca pues es una fuerza de alcance infinito) sino que está compensada con otra fuerza, la centrífuga.
Contrariamente a la creencia popular, no es un estado placentero para los seres humanos.

La sensación de caída continua provoca malestar y desorientación porque afecta al sentido del equilibrio que se encuentra en el laberinto del oído interno.
Lo que experimentamos como peso no es realmente la fuerza de la gravedad sino la reacción del suelo que contrarresta la fuerza de la gravedad. Cuando estamos de pie sobre nuestro planeta, éste ejerce una fuerza igual y opuesta a la fuerza de gravedad que nos empuja hacia el centro del planeta.

La medicina aeroespacial ha estudiado intensivamente los problemas ocasionados por trabajar en condiciones de ingravidez durante las misiones espaciales, especialmente gracias a la experiencia en la estación espacial rusa MIR. Los médicos han encontrado que la exposición del cuerpo humano a condiciones de ingravidez de larga duración puede tener efectos graves en la salud.

Los principales efectos de la ingravidez son:

1) Síndrome de adaptación al espacio o enfermedad del espacio. Este malestar se manifiesta por mareos y vómitos así como debilitamiento general durante los primeros días.

2) Cambios en la distribución de fluidos en el cuerpo humano.
Desplazamiento de líquidos hacia el tórax y la cabeza originando hinchazón y sensación de pulsaciones en el cuello, obstrucción nasal y adelgazamiento de las extremidades inferiores y de la cintura.

3) Alteraciones cardiovasculares y pérdida de glóbulos rojos. El corazón reduce su trabajo debido a la reducción de líquidos en el cuerpo que es de aproximadamente 10%.

4) Deterioro muscular. Los músculos tienden a perder masa ya que ni las piernas tienen que cargar el peso del cuerpo como comúnmente lo hace, además la mayoría de los demás músculos requieren sólo una ínfima parte de su energía para mover el cuerpo humano, ya que el peso de las extremidades y cabeza desaparece quedando sólo la inercia.

5) Deterioro óseo. En estancias largas los huesos se descalcifican. Este efecto no es reversible y es quizás el más grave.

Por lo tanto, será necesario que las tripulaciones de las naves del futuro, sometidas a viajes de meses o años de duración, cuenten con algún método para lograr una “pseudo-gravedad”.

En el próximo programa de Un Punto Azul hablaré sobre los métodos para crear gravedad  artificial en el espacio.

 

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