La colonización del espacio es un paso inevitable en el futuro de la humanidad.

El crecimiento demográfico y la sobreexplotación de los recursos del planeta obligará a la Humanidad a adentrarse en el espacio como mucho antes se adentraron en tierras desconocidas los primeros humanos o como al final de la Edad Media hicieron los europeos al lanzarse a la exploración de los océanos y continentes.

Una vez explorada la Luna y después de constatar la escasa viabilidad y alto coste que supondría su colonización, y descartado Venus por las condiciones tan extremas de su atmósfera, la mirada se dirige a Marte.

Marte es el planeta más accesible desde la Tierra en términos de energía y tiempo requeridos para el viaje. Tiene un tamaño y una gravedad  bastante inferiores a los de la Tierra lo que facilitaría la llegada y salida de naves especiales.

Su posición en el Sistema Solar, más alejado del Sol que la Tierra, lo hace un planeta más frío, con temperaturas que van desde los 5ºC en el verano de las zonas ecuatoriales a los -90ºC en invierno en los polos.

Marte tiene una atmosfera muy débil compuesta principalmente por CO2 y que ofrece escasa protección a la radiación solar y cósmica. Carece de agua líquida en superficie aunque parece que en un pasado lejano la hubo y en abundancia. A largo plazo, Marte podría ser terraformado, es decir, podría transformarse en un planeta más habitable. Sería una labor de cientos o tal vez miles de años pero parece factible. En una primera fase se intentaría aumentar la densidad de su atmósfera, evaporando el CO2 congelado de su superficie y favoreciendo el efecto invernadero con lo que se incrementarían las temperaturas medias. Posteriormente se cultivarían plantas y algas capaces de sobrevivir en esas condiciones con lo que se añadirá más CO2 y O2 a la atmosfera.

En el próximo programa de Un Punto Azul hablaré sobre los retos y dificultades del viaje a Marte.

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