El prolífico divulgador científico y escritor de ciencia-ficción, ya desaparecido, Isaac Asimov en su libro La tragedia de Luna especuló sobre la posibilidad de que la Tierra no tuviera satélite. En el primer capítulo del libro nos dice que si  la Luna girara en torno a Venus y no a la Tierra, su mera observación a los primeros astrónomos les habría llevado pronto a la conclusión de que la Tierra no es el centro del Universo. Al ver girar a la Luna alrededor de Venus habrían deducido fácilmente que la Tierra también giraba alrededor del Sol y la astronomía y la ciencia en general hubieran avanzado mucho más rápidamente al haberse desmontado antes las ideas geocéntricas propiciadas por la religiones imperantes en la antigüedad.

Por otra parte, en el segundo capítulo del libro, El triunfo de la Luna, describe cómo la ausencia de la Luna habría retrasado o quizás imposibilitado la conquista de la tierra firme por parte de la vida marina primitiva a causa de la no existencia de las mareas lunares, mucho más potentes que las solares. La velocidad de la evolución de las especies hubiera sido otra y tal vez el ser humano no existiría.

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