El Sol, nuestra estrella, reina solitaria en las horas diurnas,  castigando demasiado en la canícula del sur de España. Pero a veces, sólo a veces, les flanquean dos destellos a la misma distancia. Son los denominados parhelios. Los dos destellos luminosos separados 22 grados a ambos lados del Astro Rey son conocidos desde la antigüedad, Aristóteles ya los mencionó en su obra Meteorología en el siglo IV a.C., desde entonces es un fenómeno óptico que ha despertado la curiosidad de numerosas personas.

Los pahelios son causados por la refración de la luz en los cristales de hielo que forman las nubes altas, usualmente cirros. La luz refractada se concentra en una dirección determinada, justamente a 22 grados del Sol. Por simetría aparecen dos zonas más iluminadas simétricas a la posición del Sol. Estos destellos pueden ser blancos o en forma de arco iris.

En el atardecer del día 13 de Septiembre, llegaron los primeros cirros, espoleados por una masa de aire frío que se acercaba por las Islas Afortunadas. Poco antes de la puesta de Sol, los cirros y el Sol se alinearon, provocando el fenómeno

Nikon D90 a f/20 ISO 200

Minutos después no me resistí a retener la puesta de Sol, una maravilla vista desde El Puerto de Santa María

Nikon D90 a f/8 ISO 200

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