El pásado sábado 13 de Marzo estaba destinado a la salida mensual de la agrupación. El mal tiempo habia estropeado las observaciones anteriores y flotaba en el ambiente la posibilidad de que la observación de Marzo también pasara de largo sin sacar el instrumental.

La meteorología nos dio un respiro y ya por el jueves el desánimo se volvió expectación al comprobar de que se preveía una noche de sábado tranquila. Llegó el día señalado y la tarde se ocupó en revisar el instrumental y cargarlo en el coche (algun que otro manual, carta u ocular reposaba en la estantería con una capa de polvo que muchos de nosotros no deseamos ver nunca). Después de la cena… a “La Gitana” ¿Estará el camino de tierra transitable, o se necesitará un todo terreno para llegar al punto de reunión?. El camino estaba mal, pero no para tanto. Saludos de rigor y manos a la obra, no hay tiempo que perder el cielo estaba bien, con algo de fresco, y muy poco viento (otro gran enemigo del astrónomo aficionado).

Nos reunimos cuatro simpatizates de la agrupación además de Joaquín, Gloria,  Avelino, Alicia, Jose Luis y Lito. Con instrumental variado, Una cámara reflex haciendo fotografía nocturna, un ETX70, que le costó ponerse en movimiento, un LX200 GPS de 8 ” F10 con ganas de salir de su maleta y sobre todo, el estreno, un refractor de 8″ también, pero F5, sobre una EQ6, que sólo había mirado la noche desde la terraza de su casa.

Tras inspeccionar el nuevo artilugio, sumado a la envidia (sana) sobre todo por su montura, los Meade empezaron a funcionar primero. Ya se sabe… aunque la pericia del propietario de “Doraimon”, que es su nuevo nombre, está fuera de toda duda, hay que acostumbrarse al nuevo equipo y eso cuesta. Lo primero Orión, estaba bajo, y queda poco tiempo para disfrutar de esa magnífica constelación. Vistazo a su gran nebulosa y testeo del equipo junto a las condiciones intentando ver M78. Nos dimos cuenta que no había mucha trasparencia, pero no nos importó (estaba despejado y eso era todo lo que queríamos de momento). Vuelta al Sistema Solar, Marte y Saturno nos estaban esperando, a estas alturas Doraimon ya estaba totalmente operativo.

Pero la estrella de la noche iba a ser Leo. Allí estaba, subiendo cuando llegamos, pero situándose casi en el cénit gran parte de la noche, llamándonos desde ahí arriba. Del animal real nos puede llamar la atención, si es macho, su cabeza con su melena o sus garras, pero los astrónomos somos gente diferente, y si nos atrae el cielo profundo, somos más raros aún.

Nos gusta más el de Nemea, que rellena el camino del Sol por el firmamento desde el 10 de Agosto al 16 de Septiembre. Y dentro de él nos vamos a su vientre o al rastro detrás de su cola que sigue la Virgen… según el refrán, “Hay gente para todo”.

Los dos tripletes de Leo, M65, M66 y M106 y el otro, M95, M96 y NGC3628 fueron nuestros primeros objetivos. Lo observamos por los dos grandes telescopios, para comparar relaciones focales y enseñar a los primerizos esas diferencias. En cuanto al cúmulo de Virgo, volveríamos más tarde.

Hicimos un tour de planetarias con “Doraimon”, entre ellas, el Fantasma de Júpiter y la Ojo de Gato. E incluso alguna que otra que quiso enseñarnos a través de la roca sólida. Un poco después las baterías se agotaron, y no sólo las del telescopio. Los observadores se fueron marchando salvo…. los de siempre.

El dúo de “cansaliebres”, llámese Jose Luis y Lito se quedó bajo el raso de la noche. Queda sólo un telescopio, además tenía humedad condensada en la lente, eran las dos y pico de la madrugada, pero… ¿Qué mas dá?. Sacamos otra batería, colocamos el antihumedad y en diez minutos, listos para continuar. Quedaba el cúmulo de Virgo y era un antojo del que escribe pasear por él durante un rato.

Partimos de “Denebola”, la cola del león, y el recorrido hasta la Vendimiadora es tortuoso, pero apasionante. Galaxias, galaxias y más galaxias. El GOTO es un alivio, gracias a él lo completamos en un tiempo prudencial. Nos dedicamos a especular sobre el tipo de galaxia que estábamos viendo sin consultar bibliografía. Elíptica, espiral, más puntual, más extensa… en fin, dando trabajo a la visión periférica y a la hiperventilación.

Sobre las tres de la mañana cortamos la noche astronómica