abril 2009


Joseph-Jerome Lalande

Joseph-Jerome Lalande

Escrito por Jean-Pierre Luminet y editado por Apóstrofe, en su colección Novela Histórica. Adquirido en Librería Fontana por 6 euros.

En 1716, Edmund Halley ideó un método para intentar medir la distancia de la Tierra al Sol por medio de una paralaje hecha aprovechando los tránsitos que Venus haría por delante del Sol en 1761 y 1769. Diversos observadores del tránsito diseminados por el mundo, dentro de las latitudes a las que el tránsito sería visible, podrían anotar los instantes de unión y de separación de Venus con el Sol y a partir de la media de todas las medidas y teniendo en cuenta los triángulos formados por cada dos observadores y el propio Venus, podría determinarse la distancia al Sol. A partir de esa medida podrían determinarse a su vez las distancias entre los diversos planetas entonces conocidos del sistema solar, a partir de los conocimientos de sus órbitas y otros.

El libro, en un lenguaje llano pero no simple, narra la carrera en la astronomía de Joseph-Jerome Lefrancois Lalande; su contacto con los más célebres astrónomos de París de la época y su participación, como coordinador desde París, en la organización de las diversas expediciones emprendidas por los franceses a través del mundo para cubrir este evento. Da cuenta de los diversos viajes realizados por los astrónomos de la academia francesa destacados al efecto, viajes de varios años de duración y llenos de peligros, derivados del viaje en sí; de las guerras que enfrentaban en toda Europa y diversas colonias americanas, africanas y asiáticas a Inglaterra contra Francia y España; y de las intrigas políticas y académicas que acechaban a los enviados.

Pone especial énfasis en los viajes de Chappe a Siberia y a la Baja California, y sobre todo en el de Guillome Le Gentil a la India (Pondicherry) para la observación del tránsito de 1761, que fracasó por no poder llegar a su destino. En el libro se queda por la zona ocho años más hasta el segundo intento el 3 de junio de 1769, cuando vuelve a fallar por una tormenta y vuelve a París con las manos vacías.

La verdad es que este intento múltiple, que repitieron al mismo tiempo los ingleses en 1769 con el capitán Cook a la cabeza, no dio en principio buenos resultados, pues muchas de las observaciones se vieron entorpecidas por el efecto de la gota negra (un punto negro que aparece justo antes y después del contacto de Venus y la estrella) y también por la dificultad que aún existía en determinar con precisión la localización geográfica, especialmente la longitud, de cada zona de observación.

Ahora bien, esta gran operación puede destacarse en la historia de la ciencia por diversas circunstancias: en

Reina Lapaute

Reina Lapaute

primer lugar por tratarse de uno de los intentos pioneros de colaboración internacional, en una especie de República de las Ciencias que superase las rivalidades políticas y de secretismo del conocimiento que imperaba hasta entonces (y hasta mucho después, a decir verdad), pues en la empresa prestaron su colaboración más de 150 astrónomos académicos y muchos otros aficionados de todo el planeta. En segundo lugar, porque en ella tuvo también su participación una mujer astrónoma y matemática, Reina Lepaute, que demuestra a muchos que las mujeres son tan capaces como los hombres de lograr grandes metas científicas, entre ellas el cálculo de muchas tablas de efemérides para la navegación, las fechas en que tendrían lugar los tránsitos, el tiempo de un eclipse solar o la fecha de regreso del cometa Halley, que otros predijeron de forma equivocada. En tercer lugar porque algunas décadas después, en 1835, superadas las guerras entre Francia e Inglaterra, Franz Encke, director del observatorio de Berlín, pudo tener acceso a todas las mediciones de aquellos tránsitos y, añadiéndole las posiciones geográficas de los diversos lugares de observación, ahora mucho mejor precisados, pudo obtener un valor para la paralaje solar de 153.000.000 de kilómetros, es decir, una medida muy precisa. De manera que por fin la empresa tuvo éxito, si bien más de medio siglo después de culminada la accidentada recogida de datos.

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Las constelaciones que alcanzan su momento de mejor visibilidad entre otras son Coma Berenices, Canes Venatici y Virgo. Este mes lo dedicaremos a la constelación de Canes Venatici, constelación que se puede localizar extendiendo dos veces la distancia de las estrellas alfa y gamma de Ursa Major (Dubhe y Phad). Aunque es una constelación pequeña, en ella podemos encontrar objetos muy interesantes, entre los que podemos citar el magnífico cúmulo estelar M3 y las galaxias M51 (Galaxia del Remolino), M63 (Galaxia Girasol), M94, M106, NGC 4449, NGC 4631 y NGC 5195.

Este mes se trata de un magnífico momento para contemplar la totalidad de las galaxias que componen el cúmulo de Virgo. El Cúmulo de Virgo es un cúmulo de galaxias situado aproximadamente a una distancia 59 millones de años-luz en dirección de la constelación de Virgo. Contiene unas 1.300 galaxias, aunque puede que lleguen a ser hasta 2.000 y forma la región central del mayor Supercúmulo Local, del cual forma también parte el Grupo Local, grupo al que pertenece la propia Vía Láctea. Galaxias del catálogo Messier que pertenecen al Cúmulo de Virgo: M49, M58, M59, M60, M61, M84, M85, M86, M87, M88, M89, M90, M91, M98, M99 y M100. ¿Alguien se anima?

LOS PLANETAS

Mercurio alcanzará este mes su máxima elongación al este, 20,42º. El mejor momento para su observación será en la segunda quincena del mes, en los atardeceres, al ponerse el sol.

Venus en abril, ha pasado a ser el lucero del alba. Será observable muy bajo en el horizonte antes del amanecer.

Marte se encontrará muy cerca del sol, haciendo casi imposible su observación. Se alzará a muy baja altura en el horizonte un poco antes de los amaneceres.

Júpiter comenzará a poder verse un poco antes de los amaneres, ganando altura a lo largo del mes. A finales, aparecerá unas dos horas antes que el sol.

Saturno, seguirá siendo el protagonista de las noches, pudiéndose observar casi en toda la duración de la misma.

Para una información más detallada pincha aquí.


Fundamentos.- Como sabemos, la inclinación del eje de la Tierra, unida a su movimiento de traslación alrededor del Sol, dan como resultado -entre otras cosas, como las estaciones- que el propio Sol no salga, como mucha gente cree, por el Este exacto y se oculte por el Oeste exacto. ¿Por dónde lo hace, entonces?

 

El movimiento aparente del Sol.- El Sol traza cada día un arco de movimiento aparente sobre el cielo, de Este a Oeste, pasando siempre por el Sur exacto al mediodía solar (mediodía solar: momento en que el Sol está más alto en el cielo). En Jerez el mediodía solar es más o menos a las 13:24 del reloj en horario de invierno y a las 14:24 en el de verano (Explicación: estamos a 6º de latitud Oeste del meridiano 0 o de Greenwich, Inglaterra; el Sol viene cada día de allí y tarda 4 minutos en recorrer un grado; luego pasa por Jerez 6º x 4min = 24 minutos después de pasar por Greenwich. Así pues, en principio debería pasar por encima de Jerez a las 12:24. Pero en nuestro reloj son las 13:24 en horario de verano y las 14:24 porque por acuerdo internacional el planeta se divide en zonas de uso horario distinto y en la España peninsular este es de una hora más que en Greenwich).

 Ese arco alcanza su dimensión mínima el solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre, como muestra el dibujo. Ese día el Sol sale por el Sureste bastante cerca del Sur y se oculta por el Suroeste, también bastante cerca del Sur. A medida que el año astronómico va avanzando, este arco se hace mayor cada día, de manera que cada amanecer el Sol sale por un punto más cercano al Este exacto y se oculta por otro más cercano al Oeste exacto. Alcanza esos puntos en su salida y puesta en el equinoccio de primavera. Ese día sí podemos decir con propiedad que el Sol sale por el Este y se oculta por el Oeste, y no por el Sureste y Suroeste. Pero el año sigue avanzando y el arco de movimiento aparente sigue agrandándose. Por tanto, desde ese día y hasta que el arco alcanza su extensión máxima en el solsticio de verano, el Sol sale por el Noreste y se oculta por el Noroeste. Y a partir de ahí el arco comienza a estrecharse, hasta volver a su extensión mínima el solsticio de invierno siguiente.

 

Ejemplo de la ventana al Sur.- Si tenemos una ventana de dos hojas cuyas vistas dan exactamente hacia el Sur, el 21 de diciembre veríamos salir el Sol a la mitad de la base de la hoja de la izquierda, aproximadamente; alcanzaría su máxima extensión a media altura de la unión de ambas hojas -donde está el pomo para abrirla- a mediodía, y lo veríamos ocultarse en un punto del horizonte situado más o menos a mitad de la  base de la hoja derecha. A medida que avanzara el invierno el arco se haría más y más grande, y el 21 de marzo ya casi no lo veríamos, porque amanecería por el extremo izquierdo de nuestra ventana, recorrería un arco que a mediodía pasaría más o menos por el punto más alto de unión entre las dos hojas, y se ocultaría por el extremo derecho. Desde ese día no volveríamos a ver el Sol en toda la primavera y el verano, porque el arco del Sol en el cielo es tan grande que no entraría en el arco de visión de nuestra ventana, al salir y ponerse a nuestra espalda, es decir por el Noreste y el Noroeste respectivamente.

 

Casa¿Dónde da el Sol en mi casa?.- Así pues, en el hemisferio Norte el Sol da así en la fachada principal de una casa (aquella en la que están las ventanas de las habitaciones principales, es decir, el salón y el dormitorio principal), en función de su orientación:

 Sur, sureste y suroeste: En invierno da todo el día.

 Norte, noreste y noroeste: En invierno no da nunca.

 Este, sureste, noreste: Cuando da lo hace desde el amanecer hasta el mediodía.

 Oeste, suroeste, noroeste: Cuando da lo hace desde mediodía hasta el ocaso.

 En el hemisferio sur ocurre igual, sólo que donde pone Este deberemos leer Oeste, y viceversa.

 

Conclusiones.- Si en el hemisferio Norte, que es donde nos encontramos, quieres que en invierno el Sol dé en tu ventana medio día o más, tiene que estar orientada hacia el Sur, Sureste o Suroeste; y si no quieres que te dé en invierno en absoluto, hacia el norte. Por tanto, la orientación que no toque el Sur en ninguna de sus extensiones sólo está indicada para climas que incluso en invierno sean muy calurosos, o que en verano sean tan calurosos que no quieras que en esa época te dé ni siquiera medio día. Pero has de tener en cuenta que tampoco recibirás mucha luz. En cuanto al Este o el Oeste, va en gustos, según prefieras el Sol y el calor al amanecer o al anochecer.

 

Aquí en Jerez.- Nuestro invierno es templado, pero no caluroso, de modo que buscaremos una orientación que incluya el Sur, es decir: Sur, Sureste o Suroeste. ¿Y en verano? Nuestro verano sí es muy caluroso. Cuando nos vayamos a dormir en verano nos molestará el calor, pero no el Sol, pues cuando nos acostemos será ya de noche. De modo que quizá sea preferible evitar que nos dé en verano por la mañana. Por tanto, la mejor orientación  sería quizá el Suroeste, para que en verano nos dé desde el mediodía hasta el ocaso y no al revés. Aunque, como hemos dicho, depende de lo que cada cual prefiera. Quien no aguante el calor, puede que prefiera una casa orientada al Norte, para evitar que en verano le dé el Sol ni siquiera medio día, y se consuele de la falta de Sol en invierno pensando que nuestro invierno no es muy frío, y que el gas para la calefacción del invierno es más barato que la energía eléctrica para el aire acondicionado del verano.

Otras variables a tener en cuenta.- La orientación va a condicionar el grado de luz que recibirá la vivienda, pero en cuanto al calor han de tenerse en cuenta otros factores, por ejemplo:

– Si hay previstas construcciones enfrente de donde nos da el sol, lo perderemos.

– Si estamos en la última planta de un edificio con mal aislamiento del tejado o terraza el piso se calentará por el techo aunque esté orientado al norte.

– Importante: los vientos que den en cada localidad harán que la vivienda sea fría o caliente independientemente de su orientación. Por ejemplo: en Jerez el viento de Levante llega del Este y es caliente en verano, mientras que el Poniente, que llega del Oeste, es fresco. Así que, si compro un piso orientado al sureste será mucho más caluroso en vernao que si escojo otro orientado al suroeste.  

 

Resultado para cada orientación.- Para terminar, y a pesar de que puede deducirse de lo expuesto, damos el resultado del modo en que da el Sol en una casa en función de su orientación. Estos resultados son válidos para la zona templada del hemisferio norte (desde la línea del círculo polar ártico hasta la línea del Trópico de Cáncer). En la zona templada del hemisferio sur (desde la línea del círculo polar antártico hasta la del Trópico de Capricornio), donde pone sur léase norte. Para los polos y las zonas tropicales es más complicado.

SUR: El Sol da todo el día en invierno, primavera y otoño. En verano sólo estará fuera de la vista en las primeras horas tras el amanecer y las últimas antes del ocaso.

SURESTE: En invierno da todo el día. El resto del año da hasta el mediodía.

ESTE: Da todo el año desde el amanecer hasta el mediodía.

NORESTE: En invierno no da. El resto del año hasta mediodía.

NORTE: El Sol sólo dará en verano, en las primeras horas de la mañana y las últimas de la noche.

NOROESTE: En invierno no da. El resto del año, desde mediodía hasta el ocaso.

OESTE: Da todo el año desde el mediodía hasta el ocaso.

SUROESTE: En invierno da todo el día. El resto del año, desde mediodía hasta el ocaso.

Dudas.-  Mientras no indique lo contrario en un mensaje al respecto, responderé a todas las consultas planteadas por los lectores; eso sí, lo haré cuando mis ocupaciones laborales y familiares me dejen, de modo que puedo tardar desde un par de días a un par de semanas, más o menos.

Aprovecho para anunciar a los amigos de esta página que ya está a la venta mi novela de aventuras y ciencia-ficción FUGA A TITÁN, que podéis encontrar en las librerías de la provincia de Cádiz, pronto en las de Córdoba, Sevilla y Madrid, y por internet en ediciones@edicionesmayi.com, por ejemplo. Un buen regalo para estas navidades.

fuga a titan