Aspecto actual del observatorio del Monte Wilson

Aspecto actual del Observatorio del Monte Wilson

Hace 100 años, el 13 de Diciembre de 1908, en California, EEUU, concretamente en el Monte Wilson, se estaba produciendo un hecho que revolucionó la astronomía. Un telescopio de 60″ (1,5 metros) vio la luz por primera vez. Era la época de la escalada en el tamaño de los espejos de telescopios cada vez más grandes. En 1896, año del proyecto del gran telescopio del Monte Wilson, faltaba todavía un año para que se terminara un refractor de 40″, el Telescopio Yerkes, en Williams Bay, Wisconsin. Su artífice, Greorge Ellery Hale emprendió el reto de pulir un espejo de 60″. En el proyecto del Monte Wilson se le unió George Ritchey, también del grupo de observación de Yerkes.

A la vez que se construía el espejo de 60″ se decidió construir otro de 24″, en Yerkes con la finalidad de probar todas las innovaciones que llevaría el del Monte Wilson. Esto era necesario, pues hasta entonces los telescopios más grandes eran refractores (constituidos por lentes). Este nuevo proyecto era de un reflector, cuyo elemento principal era un espejo en vez de una lente. Los cambios en el diseño y en los materiales se deberían de probar antes de atacar el proyecto definitivo.

Los fondos necesarios para la creación del Observatorio del Monte Wilson vinieron en un primer momento de la Institución Carnegie de Washington, que donó 10.000$ para la búsqueda de un lugar de observación de mejor calidad que el Observatorio Yerkes. Finalmente, escogido el Monte Wilson y presentado el proyecto, en 1904, se le asignó 300.000$ para su construcción. Uno de los mayores benefactores fue John D. Hooker y en honor a él, el telescopio que se construyó posteriormente de 100 pulgadas se llamaría telescopio Hooken.

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Transporte de la lente de 100 pulgadas al Monte Wilson

Las innovaciones técnicas del telescopio Hooken fueron entre otras, testeo óptico en el plano focal, espejos secundarios intercambiables, un espectrógrafo en el foco coudé, engranajes sin retroceso y cuidado a los efectos de la temperatura. Por estos y otros motivos Richey lo catalogó como “El más completo, refinado y poderoso telescopio jamás construido”.

Su aportación a la astronomía fue ingente, aunque la vida como telescopio puntero fue efímera. La expansión de la cercana ciudad de Los Ángeles en los años 30, dejó sin la oscuridad necesaria al Monte Wilson. Si a esto unimos la construcción del telescopio del Monte Palomar, inaugurado en 1948, con un espejo de 5 metros de diámetro, dejó relegadas a un segundo plano las observaciones del Monte Wilson.

Hoy día, relegado de la observación activa, espera su reutilización por grandes astrónomos aficionados y por educadores.

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