Muchas de las películas más conocidas de este género transcurren en el espacio o en otros planetas como, por ejemplo, la saga de La guerra de las galaxias, la de Star Trek, Babylon 5 Alien, 2001 Una odisea del Espacio, Atmósfera cero, Desafío total, Planeta rojo, Armageddon, Avatar, El quinto elemento o Dune.

En la inmensa mayoría de estas películas se saltan a la torera las leyes de la física.

Muchas veces los guionistas, y me imagino que principalmente los productores por razones económicas, resuelven por las bravas problemas como la ingravidez en el espacio.
Otras veces son razones comerciales las que hacen del vacío interplanetario un excelente medio de propagación de ondas sonoras cuando rayos laser cruzan la gran pantalla produciendo espectaculares efectos de sonido y explosiones en Dolby Surround.

Los cruceros estelares de La guerra de las galaxias tienen diseños aerodinámicos totalmente innecesarios y a su alrededor se desarrollan combates entre pequeñas naves exactamente igual que si volaran en la atmósfera. Rayos laser viajan en pequeños paquetes y a velocidad muy inferiores a la de la luz. Y además se ven. La trayectoria de un rayo laser en el espacio es invisible a menos que atraviese una nube de algún material que la disperse.


En Desafío total, todos se mueven en la gravedad de Marte como si estuvieran en la Tierra.
En Armageddon destruyen un asteroide del tamaño de Texas con una sola bomba de hidrógeno.
En El Imperio contraataca, un gusano gigantesco se esconde en un asteroide. ¿Cómo puede sobrevivir en el vacío del espacio?, ¿De qué se alimenta esa criatura?

Y así podríamos enumerar cientos de ejemplos. Afortunadamente, hay algunas excepciones a esta práctica.
Merece especial mención el caso de 2001 Una odisea del espacio, en la que primero el guión de Arthur C. Clarke y luego la dirección Stanley Kubrick muestran un respeto escrupuloso por las leyes de la física.
Así, podemos ver grandes estaciones giratorias en órbita con forma de rueda, paseos espaciales de gran realismo y, sobre todo, podemos sentir el silencio del espacio. En su largo viaje a Júpiter en la nave Discovery, los astronautas son sometidos a hibernación, la comunicación con la Tierra sufre el inevitable retardo por la distancia y es antológica la escena en la que el doctor Frank Poole corre y hace ejercicio dentro del habitáculo circular destinado a los astronautas.

Una película más reciente, Avatar, resuelve correctamente muchos de estos detalles aunque también aparecen unas imposibles aunque muy estéticas montañas flotantes.


A la mayor parte de estas películas por tanto se les debería dejar de encuadrar en el género Ciencia-ficción y dejarlas directamente en Aventuras, de Catástrofes o Fantásticas.

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